Ilustración sobre conciencia digital que muestra una persona reflexionando y varios iconos de barreras digitales y accesibilidad.
Vivimos rodeados de tecnología. Trámites, aplicaciones, webs, avisos, gestiones…
Muchas veces damos por hecho que, si algo “funciona”, funciona para todo el mundo.
Pero no siempre es así.
Hay entornos digitales que técnicamente están bien construidos, pero que en la práctica dejan fuera a muchas personas. No por mala intención, sino porque no se ha pensado en la diversidad real de quienes los usan.
Personas mayores.
Personas con discapacidad.
Personas con dificultades de comprensión.
Personas que se ponen nerviosas ante un trámite.
Personas que no ven, no oyen o no interactúan con la tecnología de la forma “estándar”.
La conciencia digital empieza cuando nos hacemos preguntas sencillas:
¿Quién puede usar esto sin ayuda?
¿Quién se queda bloqueado?
¿Qué ocurre si no ves una imagen, no puedes usar el ratón o no entiendes un lenguaje demasiado técnico?
Desde esta reflexión he creado un nuevo espacio en la web del proyecto: Conciencia Digital.
No es una formación, ni un servicio, ni un manual técnico.
Es un lugar para parar, observar y pensar cómo pequeñas decisiones digitales pueden facilitar… o excluir.
He organizado el contenido en bloques breves y accesibles, para que cada persona pueda leer solo lo que le interese, sin saturarse y a su propio ritmo. Es un espacio que irá creciendo poco a poco, a partir de experiencias reales, ejemplos cotidianos y reflexión consciente.
Pensar también es una forma de avanzar.
Y en lo digital, pensar en todas las personas es más necesario que nunca.
Puedes leer la sección completa aquí:
https://digitalizacionsinbarreras.com/conciencia-digital.html

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